
Tres señales de que ya toca una limpieza interna, sin necesidad de abrir el equipo para confirmarlo.
- El ventilador se escucha notablemente más fuerte que antes, incluso con uso normal (navegar, Office, videollamadas), no solo con tareas pesadas.
- El equipo se calienta rápido y se pone lento después de un rato encendido. El procesador se está frenando solo para no sobrecalentarse — el sistema protegiéndose.
- Pasó más de un año desde la última limpieza (o nunca se ha hecho). El polvo se acumula sin avisar hasta que empieza a afectar el rendimiento.
Ninguna de estas señales significa que el equipo ya se dañó — significan que todavía estás a tiempo de resolverlo con una limpieza simple, antes de que el sobrecalentamiento constante termine dañando algún componente.
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